El Dilema de los Robots muy Humanos








El Dilema de los Robots muy Humanos

Es exactamente lo que queríamos pero no como lo queríamos

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Hace un tiempo, no muy lejano, Google enseñó una de sus recientes obras maestras: Duplex, un sistema capaz de sintetizar voz humana de tal manera que no es posible distinguirlo fácilmente. En un video demostrativo se puede escuchar a una persona hacer una reservación en un restaurante mientras es atendido por un empleado del mismo, salvo que la persona que hace la reservación no es realmente una persona, es Duplex. Aquí el video por si te lo perdiste.

Si quieres conocer un poco mas sobre Asistentes de Voz puedes leer nuestro artículo del tema.

Como dijo el tío de un celebre y popular super-héroe: “Un gran poder conlleva una gran responsabilidad”.

 

¿Cuál es el súper-poder aquí?

Que un “robot”, con voz humana, haga lo que le ordenes y no hay forma de que sepan que es un robot. Es de gran utilidad para los que nos gusta tener una existencia tranquila y normal pero también, una excelente arma para extorsionadores, estafadores y suplantadores de identidades. Como siempre, arruinando lo bueno de la innovacion.

Imagina las siguientes situaciones:

  • Un amigo tuyo muy cercano, en quien puedes ciegamente confiar, te pide dinero prestado y te da un número de cuenta a depositar. No dudas que realmente lo necesita y tampoco dudas en que va a devolverlo en cuanto pueda. Sin pensarlo mucho haces el depósito.
  • Un compañero de trabajo te habla para pedirte unas importantísimas claves de acceso de la empresa. Con un tono de voz muy enérgico, asumes que es sumamente urgente darle la información que te pide y no dudas en darle el nombre de usuario y la contraseña que te solicita.
  • Un familiar tuyo dice que va a visitarte la próxima semana, te pide información sobre las horas en que vas a estar en casa y cuándo no vas a estar. Tu le das la información con detalle, diciendo cuándo no va a haber nadie en casa.

El gran problema aquí surge cuando tu amigo, tu compañero de trabajo y tu familiar no resultan ser quienes dicen ser, sino que son robots controlados por estafadores para conseguir información importante sobre ti. Lo que convierte cualquier de esas situaciones en un mal momento para el que caiga.

La solución

Google buscará una solución a ello, eso es seguro. Ya han pensado en lo que podría solucionar el problema, como añadir al inicio de una llamada de Duplex una línea dedicada a introducirse como “agente de software” para dar a entender que no es una persona real.

O simplemente hacer las voces más metálicas (sí, eso es una solución razonable).

 

Lyrebird

Lyrebird, traducido al español como “ave lira” es un ave similar al pavo real. Muy popular por su capacidad de imitar sonidos de su entorno y transformarse (sin exagerar) en una grabadora natural. Aquí un video de una de estas aves en acción, tratando de llamar la atención de alguna pareja potencial.

Este dato viene útil ya que estamos hablando de imitación de voces por parte de inteligencias artificiales y esto ayuda a poner en contexto lo que estamos por ver.

Lyrebird es también el nombre de un software, inspirado del ave mencionada, creado para escuchar fragmentos de audio de voz de una persona, para después permitirte crear tus propios fragmentos de sonido que se escucharán con esta voz (o una imitación más bien). Al igual que el ave lira, Lyrebird busca imitar voces de personas con diversos propósitos:

  • Dar vida a los chats automáticos usando voces reales imitadas.
  • Audio libros con la voz de tu preferencia.
  • Desarrolladores de videojuegos pueden dar vida a sus personajes más fácilmente (te ahorras el coste de un actor de doblaje o la pena que algunos tienen de escuchar su propia voz).

¿Qué tan convincente es Lyrebird? Aunque se puede percibir que no es una voz real, puede fácilmente engañar si no se presta mucha atención a los detalles. Aquí un video de Barack Obama promocionando dicho software.

Para aclarar unos puntos: la voz de Obama en el video no es de él, es una réplica creada con Lyrebird. Y hay mas de estos videos, también imitando otras voces como la de Donald Trump, disponibles en su cuenta de Twitter.

Puedes solicitar a los desarrolladores una voz para uso personal pero, desafortunadamente, Lyrebird sólo funciona (por ahora) en inglés con acento americano.

En Lyrebird, consideran que al hacer una inteligencia artificial tan peligrosa tienen la responsabilidad de hacerla pública para así evitar que un particular la desarrolle y la venda a empresas privadas (secretamente). Al hacerse conocidos facilitarán la adaptación de las personas a esta tecnología para evitar que alguien nos pueda tomar el pelo.

 

Sophia

Sophia es un robot humanoide. Lo más cercano que hemos llegado a tener un robot con quien empatizar y conversar civilizadamente. Aunque técnicamente un robot no puede tener género, vamos a asumir que es una “ella” por el tono de su voz y algunos de sus rasgos faciales.

No hay que confundir inteligencias artificiales como ella con chats como Cleverbot o Simsimi. Mientras que Simsimi aprende a responder preguntas, Cleverbot utiliza palabras clave de lo que uno le dice para encontrar conversaciones similares e intenta responder con “coherencia”; sigue siendo un dolor de cabeza intentar hablar con ellos por su forma de cambiar de tema espontáneamente, al final ambos aprenden de los usuarios que los usan lo que significa que si estos bots son groseros y malhablados, no es por decisión suya.

Sophia, como ella misma ha mencionado, aprende de los demás pero también tiene criterio propio y está en constante evolución; a inicios de este año recibió piernas funcionales.

Aquí un video de Sophia en un programa coreano, respondiendo a preguntas con gran naturalidad.

Para añadir, Sophia ha sido honorada con título de ciudadano en Arabia Saudita lo que la convierte en la primera inteligencia artificial en ser considerada un individuo más de la sociedad.

 

La próxima revolución industrial

El tema de las inteligencias artificiales y su rol en la sociedad es muy controversial. Sophia, durante la entrevista en el video anterior, hace mención a una nueva etapa en donde gran parte de los trabajos serán hechos por robots, dejando a un lado a los humanos. ¿Seremos inútiles frente a la nueva sociedad?

Para nada, nuevas soluciones también crean nuevas necesidades. Tal y como dice Sophia, ella podría quitarle el empleo a una persona pero le estará dando trabajo a los ingenieros encargados de darle mantenimiento y a todas las otras personas involucradas en la manufacturación de sus piezas.

En una utopía donde los humanos trabajan menos y los robots se encargan de la mayor parte de las tareas tediosas, tendremos más tiempo para invertir en progreso e innovación, desarrollo personal, explorar nuevas fronteras, por mencionar algunas cosas. En torno a esta sociedad “futurista”, un Ingreso Básico Universal (UBI) también es contemplado y más aún al día de hoy, donde la automatización está “robando” el trabajo de muchas personas, pero este es otro tema controversial y ya tenemos suficiente con uno.

 

El dilema

No se puede tener gran avance tecnológico sin tomar en cuenta los grandes problemas que esto puede traer. Innovar siempre es bueno, pero hay que innovar responsablemente.

El gran dilema aquí es que eso que tanto habíamos soñado desde hace años está cada vez más cerca de hacerse una realidad, pero con lo que la sociedad ha hecho de sí misma al día de hoy, este tipo de cambios, asustan.

No podemos retrasar el progreso, eventualmente sucederá y cuanto antes sea liberado más rápido encontraremos soluciones a sus fallos y más rápido podremos prevenir futuras catástrofes, que irónicamente parecieran ser esperadas de nosotros mismos más que de las inteligencias artificiales, que las películas mucho han demonizado.

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