¡De los relojes a las mini computadoras!








¡De los relojes a las mini computadoras!

Cómo venció Apple a los relojeros suizos

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No es un secreto que los relojes más reconocidos en el mundo llevan el sello de “Hecho en Suiza”, realmente siempre han sido un producto significativo para la mayoría de personas, tomando en cuenta su historia, utilidad y durabilidad, por lo que su relevancia los posiciona con las mejores marcas a nivel mundial. 

 

Los primeros relojes que se parecen más a los de pulsera actuales se le atribuyen a Peter Henlein, un cerrajero alemán que vivió en Nuremberg durante el siglo XVI. Los “Taschenuhren” fueron dispositivos antiguos, símbolos de estado que solo la clase alta y la élite social podían pagar. Durante más de un siglo, el diseño de los relojes de bolsillo se mantuvo relativamente sin cambios. Entonces, una serie de innovaciones británicas cambiaron la relojería tal como la conocemos actualmente. Eran los relojes más precisos y mejor elaborados que el dinero podía comprar. Sin embargo, tenían un defecto de diseño crítico, estos relojes eran demasiado gruesos para usarlos cómodamente. Como la moda y el confort exigían relojes más delgados, los relojeros de toda Europa comenzaron a investigar nuevas formas de construir mecanismos de relojería acordes a la necesidad. Este tipo de desafíos para la mejora del producto en aquella época refleja estrechamente los retos que enfrentan hoy los productores de los “smartwatches” o bien, relojes inteligentes. Buscando la forma de cómo hacer que la tecnología sea más pequeña y más poderosa.

Fue la artesanía y la visión de un maestro relojero suizo, Abraham-Louis Breguet, lo que inspiró el reloj de pulsera moderno que conocemos hoy, representado de manera grande, plana, elegante y con estilo. En este tema, hay dos puntos principales a considerar en la elaboración del producto, la precisión y el estilo. Por lo que no paso mucho tiempo hasta que Suiza se convirtió en el hogar de una gama de productores de relojes de alta calidad, especialmente Longines, IWC Schaffhausen y Rolex. Los suizos no tenían rival como los mejores relojeros del mundo, por lo que comenzaron a firmar sus relojes con un sello que diera crédito a ese atributo, siendo este “Hecho en Suiza” el identificador principal. Además, una encuesta realizada en el 2016 por la Universidad de St. Gallen encontró que los encuestados estaban dispuestos a pagar hasta un 100% más por un reloj de lujo suizo, en comparación con uno sin origen conocido.

Sin embargo los japoneses nunca se quedan atrás, por lo que mientras los suizos se apegaban a los métodos tradicionales de relojería, una compañía japonesa, Seiko, introdujo el primer reloj de pulsera con batería en 1969. Esto desató otra revolución en el mundo de la relojería. Los bajos costos de producción de este nuevo reloj hicieron bajar los precios globales, y la industria de relojes “Swiss Made” asumió varias pérdidas. Para sobrevivir a esta crisis, los suizos necesitaban innovar. Por lo que a través de ideas radicales y diseño industrial, Nicolas Hayek reinventó el reloj suizo con su recién fundado Swatch Group. Su nueva línea de relojes destacada por su “Innovación, provocación y diversión atemporal”, no solo mostrando su cambio en el diseño del producto, sino también en cómo se anunciaba.

Swatch Group hizo que los relojes de plástico se posicionaran. Esto llevó al producto  a representar un reloj de manera completamente diferente. Swatch desvinculó la función central de cronometraje y lo convirtió en una declaración de moda. Los relojes ya no se referían a sus mecanismos de relojería, ahora eran una vía para la auto expresión. Este cambio de la tecnología a la moda pronto se volvería aún más importante en la era de los smartphones y los smartwatches. Durante más de 30 años después del lanzamiento del reloj Swatch, la industria se mantuvo notablemente estable cuando Suiza se restableció como el líder mundial de la relojería. Se necesitaría la visión y la potencia de marketing de otro gigante para desbaratar la industria una vez más.

Los relojes inteligentes no son un concepto nuevo. Desde el reloj de Seiko que James Bond usó en Octopussy en 1983, hemos estado soñando con colocar pantallas en nuestras muñecas. Desafortunadamente, todos los intentos iniciales tenían diseños voluminosos y una duración de batería corta. No en vano, ninguno de ellos se convirtió en éxito comercial. Sin embargo en el 2012 todo cambió cuando Eric Migicovsky lanzó una campaña de arranque para su reloj inteligente llamado Pebble. Aunque el objetivo de la campaña era recaudar $100,000 dólares para comenzar la producción, terminaron con la asombrosa suma de $10 millones de dolares. Con su experiencia de usuario única, una larga duración de la batería y su capacidad para conectarse sin problemas a los sistemas iOS y Android, el reloj Pebble se convirtió en el primer reloj inteligente comercialmente exitoso de la década del año 2000.

Desafortunadamente, Pebble pronto perdería ante un nuevo jugador de smartwatch a punto de entrar al ring. A principios de 2014, surgió la noticia de que Apple se había acercado a los relojeros suizos para una posible colaboración. Justo una semana antes del lanzamiento del producto de Apple, Jonathan Ive le dijo al New York Times que los suizos estaban en problemas, unos días después la gente tendría la oportunidad de ver por sí misma el porqué.

El 9 de septiembre del 2014, justo después de presentar el iPhone 6, Tim Cook subió al escenario y le dijo a la audiencia que Apple tenía algo más que presentar, dando a conocer el Apple Watch, ”El siguiente capítulo en la historia de Apple”.

Muchos expertos se mostraron escépticos sobre el diseño industrial del Apple Watch. Los comentarios críticos no impidieron a Apple avanzar en la industria. Poco después del lanzamiento, la primera versión del Apple Watch se convirtió en el reloj inteligente más vendido de todos los tiempos. Con el anuncio de la Serie 3, Tim Cook fue un paso más allá y aclaró la posición del dispositivo dentro de la industria relojera, recordándole a todos que es el reloj más vendido.

Lo que diferenció al primer Apple Watch de los dispositivos anteriores de su clase no fue solo la perfecta interacción del hardware y el software, sino la capacidad única de Apple de hacer que la nueva tecnología sea familiar. A diferencia de sus primeros competidores, Apple tenía otro punto crítico, se basaron en la familiaridad de los relojes de pulsera tradicionales, combinándolos con el lenguaje de diseño que habían establecido exitosamente con el iPod y el iPhone.

Quizás aún más notable es el hecho de que durante más de tres años, Apple apenas realizó cambios en el diseño industrial del reloj. Este ciclo de actualización lenta es quizás parte de la razón por la que el diseño del reloj pudo convertirse en un icono. O tienes un Apple Watch o no. Ya sea que se trate de la serie 1, 2 o 3, no importa. Al apegarse a su diseño inicial, Apple apostó contra la neomanía de la cultura del consumidor, que reemplaza religiosamente los dispositivos tecnológicos anualmente. Apple fue un paso más allá y adoptó términos horológicos tradicionales para describir partes de la interfaz de usuario.

El Apple Watch es casi un homenaje a la relojería tradicional. A través de la naturaleza duradera del diseño, Apple quizás está diciendo que los relojes inteligentes deberían ser un poco más atemporales que sus teléfonos inteligentes.

Los relojes inteligentes tienen como objetivo proporcionar información relevante en el momento adecuado. Al utilizar el mismo lenguaje y los principios básicos de la relojería, Apple se aseguró de que su producto fuera lo suficientemente distinto como para sentirse innovador, pero lo suficientemente familiar como para encontrar su lugar en nuestras muñecas. Cabe aclarar que lo que se intenta con la tecnología en estos nuevos dispositivos es un cambio de percepción. Dando a entender que no se busca reemplazar un producto, ni lo que representa… Todo lo contrario, las personas que compran relojes automáticos no están comprando un accesorio, están comprando piezas de historia y artesanía. Las personas que compran relojes inteligentes no están comprando una mejor manera de mirar el tiempo, están comprando la idea de un “yo más sano y mejor conectado”.

Los relojes inteligentes están definiendo su propia categoría al igual que lo hizo Swatch a fines de los años ochenta. Ahora están repletos de tecnología para crear hábitos destinados a hacerte más saludable. Están evolucionando tecnológicamente, agregando herramientas para nosotros y para las personas que amamos. La evolución de Apple Watch ha sido tan gradual que la mayoría de nosotros ni siquiera nos hemos dado cuenta de lo que está sucediendo. Vencer a toda la industria relojera suiza en su propio juego no es poca cosa. Pero eso es exactamente lo que Apple hizo. Y al hacer de su reloj el primer electrocardiograma de producción masiva disponible en el mercado, nos hace esperar muchos desarrollos nuevos e interesantes en este tema.

Mirando hacia el futuro los relojes de pulsera siempre han sido una extensión de nuestros cuerpos. Con los relojes inteligentes cada vez más poderosos y la tecnología fusionándose efectivamente con nuestros cuerpos, estamos a la vanguardia de una nueva era de la informática. Hoy la tecnología está en nuestras propias manos, y tenemos la posibilidad de usarla, este producto gracias a las nuevas experiencias creadas para el usuario nos dice mucho de lo que podemos llegar a construir en el futuro. 

 

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